miércoles, 22 de febrero de 2017

22 DE FEBRERO FIESTA DE LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO APÓSTOL EN ANTIOQUÍA, DONDE POR PRIMERA VEZ COMENZARON LOS FIELES A LLAMARSE CRISTIANOS. …JAMÁS HAGAS ALGO QUE DESHONRE EL TÍTULO QUE LLEVAS, RECUERDA DE QUÉ CABEZA Y DE QUÉ CUERPO ERES MIEMBRO







HOMILÍA DEL PAPA BENEDICTO XVI
EN LA MISA DE TOMA DE POSESIÓN DE SU CÁTEDRA

Basílica de San Juan de Letrán
Sábado 7 de mayo de 2005

La cátedra de Pedro obliga a quienes son sus titulares a decir, como ya hizo san Pedro en un momento de crisis de los discípulos, CUANDO MUCHOS QUERÍAN IRSE:  "Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras  de  vida  eterna,  y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios" (Jn 6, 68-69). Aquel que se sienta en la cátedra de Pedro debe recordar las palabras que el Señor dijo a Simón Pedro en la hora de la última Cena:  "Y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos" (Lc 22, 32).

Así, una vez más, se resume el significado del mandato conferido a Pedro hasta el fin de los tiempos: ser testigo de Cristo resucitado.

El Obispo de Roma se sienta en su cátedra para dar testimonio de Cristo. Así, la cátedra es el símbolo de la potestas docendi, la potestad de enseñar, parte esencial del mandato de atar y desatar conferido por el Señor a Pedro y, después de él, a los Doce. En la Iglesia, la sagrada Escritura, cuya comprensión crece bajo la inspiración del Espíritu Santo, y el ministerio de la interpretación auténtica, conferido a los Apóstoles, se pertenecen uno al otro de modo indisoluble.

El ministerio del Papa es garantía de la obediencia a Cristo y a su Palabra. No debe proclamar sus propias ideas, sino vincularse constantemente a sí mismo y la Iglesia a la obediencia a la Palabra de Dios, frente a todos los intentos de adaptación y alteración, así como frente a todo oportunismo.

Así lo hizo el Papa Juan Pablo II, cuando, ante todos los intentos, aparentemente benévolos con respecto al hombre, frente a las interpretaciones erróneas de la libertad, destacó de modo inequívoco la inviolabilidad del ser humano, la inviolabilidad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. La libertad de matar no es una verdadera libertad, sino una tiranía que reduce al ser humano a la esclavitud. El Papa es consciente de que, en sus grandes decisiones, está unido a la gran comunidad de la fe de todos los tiempos, a las interpretaciones vinculantes surgidas a lo largo del camino de peregrinación de la Iglesia. Así, su poder no está por encima, sino al servicio de la palabra de Dios, y tiene  la  responsabilidad de hacer que esta Palabra siga estando presente en su grandeza y resonando en su pureza, de modo que no la alteren los continuos cambios de las modas.








22 De Febrero
Martirologio Romano
Fiesta De La Cátedra De San Pedro Apóstol
En Antioquía
(En latín: Cathedra Petri)

Queridos hermanos y hermanas, en el ábside de la basílica de san Pedro, como sabéis, se encuentra el monumento a la cátedra del apóstol, obra de Bernini en su madurez, realizada en forma de gran trono de bronce, sostenida por las estatuas de cuatro doctores de la Iglesia, dos de occidente, san Agustín y san Ambrosio, y dos de oriente, san Juan Crisóstomo y san Atanasio.

La Cátedra de San Pedro, representada en el ábside de la basílica vaticana, es símbolo de la misión especial de Pedro y de sus sucesores de pastorear el rebaño de Cristo, manteniéndolo unido en la fe y en la caridad.

Esta función especial de servicio le viene a la comunidad romana y a su obispo por el hecho de que en esta ciudad derramaron su sangre los apóstoles Pedro y Pablo, así como otros muchos mártires. Volvemos, así, al testimonio de la sangre y de la caridad. La Cátedra de Pedro, por lo tanto, es ciertamente un signo de autoridad, pero de la autoridad de Cristo, basada en la fe y en el amor.

 Os invito a deteneros ante esta obra sugerente, que hoy es posible admirar, adornada con velas, y a rezar particularmente por el ministerio que Dios me ha confiado.
Al elevar la mirada ante el vitral de alabastro que se encuentra precisamente ante la cátedra, invocad al Espíritu Santo para que sostenga siempre con su luz y su fuerza mi servicio cotidiano a toda la Iglesia.

S.S. PAPA BENEDICTO XVI




La cátedra original era de madera de acacia, pero se fue deteriorando.
En el período bizantino, para reforzarla se le añadieron placas de roble, y se le decoró con láminas de mármol.

Pero con el paso del tiempo, aun esto no fue suficiente, y el Papa Alejandro VII decidió darle el esplendor que merecía, por el profundo simbolismo que tiene, de manera que le pidió a Bernini que se hiciera cargo de esta tarea.

Éste elaboró un trono de bronce, sostenido por cuatro enormes estatuas de este mismo material, representando a cuatro doctores de la Iglesia:

San Ambrosio y San Agustín (representando a la Iglesia latina)

y San Atanasio y San Juan Crisóstomo(representando a la Iglesia griega).

Este trono se conserva como una reliquia en la Basílica de San Pedro de Roma, en una magnífica composición barroca, obra de Gian Lorenzo Bernini construida entre 1656 y 1666.

La “cátedra” de San Pedro es la que guía a toda la Iglesia cristiana, de ahí la importancia del programa iconográfico y el simbolismo con la que la concibió Bernini, en conjunción con todos los elementos que configuran el interior de la Basílica de San Pedro.
   




LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO


El momento específico en el que Jesús le confiere esta autoridad a San Pedro, es cuando les pregunta a sus apóstoles, quién dice la gente que es Él y Simón, tomando la palabra a nombre de todos dice:

“Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. A lo cual, Jesús le responde:

‘Bienaventurado tú, Simón, hijo de Juan, porque no es la carne ni la sangre quien te ha revelado esto, sino mi Padre, que está en los cielos.
Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré yo mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos, y cuanto atares en la tierra será atado en los cielos, y cuanto desatares en la tierra será desatado en los cielos(Mt 16, 17-19).

Jesús le reafirmó esto mismo a Pedro, después de su Resurrección, diciéndole, tres veces:

“Apacienta mis corderos”, después de pedirle por tres veces que le reafirmara su amor.




22 De Febrero
Martirologio Romano


Jamás hagas algo que deshonre el título que llevas, Recuerda de qué cabeza y de qué cuerpo eres miembro


I.                     Hay una sola Iglesia, porque hay un solo Dios, y tú tienes la dicha de estar en esta Iglesia. ¿Has agradecido a Dios esta merced ? Puesto que hay una sola Iglesia, es menester que los hijos de esta Iglesia tengan un solo corazón y una sola alma, a imitación de los primeros cristianos. ¿Qué haces tú para mantener la paz y la caridad con tu prójimo? En el amor al prójimo es donde se conocerá si eres discípulo de Jesucristo.


II.                 La Iglesia es santa, porque Jesucristo su cabeza es santo, porque sus primeros fundadores son santos, porque un gran número de sus miembros son santos, en fin, porque su doctrina, sus ceremonias, sus sacramentos son santos.

He aquí una buena cantidad de medios y de motivos para que te hagas santo. ¿Eres digno hijo de esta Iglesia? Compara tu vida con la de los primeros cristianos que perseveraban noche y día en oración, y entregaban sus bienes a los apóstoles para que los distribuyesen a los pobres.

III.            Se la llama católica, es decir, universal, porque está esparcida por toda la tierra y porque admite en su seno a toda clase de personas.

 Se la llama apostólica, porque viene de los apóstoles que la establecieron en el mundo mediante su santidad, su doctrina y la efusión de su propia sangre. Si quieres ser digno hijo de la Iglesia católica, abre tu corazón, ama a todos en Jesucristo. Jamás hagas algo que deshonre el título que llevas. Recuerda de qué cabeza y de qué cuerpo eres miembro (San León).





22 De Febrero
Martirologio Romano
Fiesta De La Cátedra De San Pedro Apóstol
En Antioquía


La Iglesia celebra en este día la toma de posesión, por San Pedro, del obispado de Antioquía.

Bien merecido tenía esta ciudad de que su primer obispo fuese el Príncipe de los apóstoles y Vicario de Jesucristo, pues en ella los fieles hacíanse cada vez más numerosos, y allí, por vez primera, tomaron el bello nombre de cristianos que han conservado después.


«por primera vez, los discípulos recibieron el nombre de "cristianos"» (Hechos 11, 26), Pedro fue el primer obispo.


La «cátedra» es el sitial reservado para el obispo, y de ahí deriva el nombre de «catedral» dado a la iglesia donde, precisamente, el obispo preside la liturgia y enseña al pueblo.


En el caso de la cátedra de San Pedro, representa la silla que usaba el apóstol para ejercer ese ministerio que Dios le encomendó.




BENEDICTO XVI
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 22 de febrero de 2006
(En la sala Pablo VI)

La Cátedra de San Pedro don de Cristo a su Iglesia

Queridos hermanos y hermanas: 

La liturgia latina celebra hoy la fiesta de la Cátedra de San Pedro. Se trata de una tradición muy antigua, atestiguada en Roma desde el siglo IV, con la que se da gracias a Dios por la misión encomendada al apóstol san Pedro y a sus sucesores.

La "cátedra", literalmente, es la sede fija del obispo, puesta en la iglesia madre de una diócesis, que por eso se llama "catedral", y es el símbolo de la autoridad del obispo, y en particular de su "magisterio", es decir, de la enseñanza evangélica que, en cuanto sucesor de los Apóstoles, está llamado a conservar y transmitir a la comunidad cristiana.

Cuando el obispo toma posesión de la Iglesia particular que le ha sido encomendada, llevando la mitra y el báculo pastoral, se sienta en la cátedra. Desde esa sede guiará, como maestro y pastor, el camino de los fieles en la fe, en la esperanza y en la caridad.

¿Cuál fue, por tanto, la "cátedra" de san Pedro? Elegido por Cristo como "roca" sobre la cual edificar la Iglesia (cf. Mt 16, 18), comenzó su ministerio en Jerusalén, después de la Ascensión del Señor y de Pentecostés.

La primera "sede" de la Iglesia fue el Cenáculo, y es probable que en esa sala, donde también María, la Madre de Jesús, oró juntamente con los discípulos, a Simón Pedro le tuvieran reservado un puesto especial.

Sucesivamente, la sede de Pedro fue Antioquía, ciudad situada a orillas del río Oronte, en Siria (hoy en Turquía), en aquellos tiempos tercera metrópoli del imperio romano, después de Roma y Alejandría en Egipto.

De esa ciudad, evangelizada por san Bernabé y san Pablo, donde "por primera vez, los discípulos recibieron el nombre de cristianos" (Hch 11, 26), por tanto, donde nació el nombre de cristianos para nosotros, san Pedro fue el primer obispo, hasta el punto de que el Martirologio romano, antes de la reforma del calendario, preveía también una celebración específica de la Cátedra de San Pedro en Antioquía.

Desde allí la Providencia llevó a Pedro a Roma. Por tanto, tenemos el camino desde Jerusalén, Iglesia naciente, hasta Antioquía, primer centro de la Iglesia procedente de los paganos, y todavía unida con la Iglesia proveniente de los judíos. Luego Pedro se dirigió a Roma, centro del Imperio, símbolo del "Orbis" —la "Urbs" que expresa el "Orbis", la tierra—, donde concluyó con el martirio su vida al servicio del Evangelio.

Por eso, la sede de Roma, que había recibido el mayor honor, recogió también el oficio encomendado por Cristo a Pedro de estar al servicio de todas las Iglesias particulares para la edificación y la unidad de todo el pueblo de Dios.

Así, la sede de Roma, después de estas emigraciones de san Pedro, fue reconocida como la del sucesor de Pedro, y la "cátedra" de su obispo representó la del Apóstol encargado por Cristo de apacentar a todo su rebaño.

Lo atestiguan los más antiguos Padres de la Iglesia, como por ejemplo san Ireneo, obispo de Lyon, pero que venía de Asia menor, el cual, en su tratado Contra las herejías, describe la Iglesia de Roma como "la más grande, más antigua y más conocida por todos, que la fundaron y establecieron los más gloriosos apóstoles Pedro y Pablo"; y añade: 

"Con esta Iglesia, a causa de su origen más excelente, debe necesariamente estar de acuerdo toda la Iglesia, es decir, los fieles de todas partes" (III, 3, 2-3).


 A su vez, un poco más tarde, Tertuliano afirma:

 "¡Cuán feliz es esta Iglesia de Roma! Fueron los Apóstoles mismos quienes derramaron en ella, juntamente con su sangre, toda la doctrina" (La prescripción de los herejes, 36). Por tanto, la cátedra del Obispo de Roma representa no sólo su servicio a la comunidad romana, sino también su misión de guía de todo el pueblo de Dios.

Celebrar la "Cátedra" de san Pedro, como hacemos nosotros, significa, por consiguiente, atribuirle un fuerte significado espiritual y reconocer que es un signo privilegiado del amor de Dios, Pastor bueno y eterno, que quiere congregar a toda su Iglesia y guiarla por el camino de la salvación.

Entre los numerosos testimonios de los santos Padres, me complace recordar el de san Jerónimo, tomado de una de sus cartas, escrita al Obispo de Roma, particularmente interesante porque hace referencia explícita precisamente a la "cátedra" de Pedro, presentándola como fuente segura de verdad y de paz. Escribe así san Jerónimo: 

"He decidido consultar la cátedra de Pedro, donde se encuentra la fe que la boca de un Apóstol exaltó; vengo ahora a pedir un alimento para mi alma donde un tiempo fui revestido de Cristo. Yo no sigo un primado diferente del de Cristo; por eso, me pongo en comunión con tu beatitud, es decir, con la cátedra de Pedro. Sé que sobre esta piedra está edificada la Iglesia" (Cartas I, 15, 1-2).





LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO

* En Antioquía, la Cátedra de san Pedro Apóstol en Antioquía, donde por primera vez comenzaron los fieles a llamarse Cristianos.


* En Faenza de la Emilia, el triunfo de san Pedro Damián, Cardenal y Obispo de Ostia y Confesor, de la Orden Calmaldulense, célebre en doctrina y santidad, a quien el Papa León XII declaró Doctor de la Iglesia. Su fiesta se celebra el día siguiente.


* En Salamina de Chipre, san Aristión, que, según atestigua san Papías, de quien enseguida se hará mención, fue uno de los setenta y dos discípulos de Cristo.


* En Hierápolis de Frigia, san Papías, Obispo de la misma ciudad, que fue discípulo de san Juan el Anciano, y compañero de san Policarpo.
En Arabia, la conmemoración de muchísimos santos Mártires, a quienes, imperando Galerio Maximiano, quitaron la vida cruelísimamente.


* En Alejandría, san Abilio, Obispo, que constituido segundo Obispo de aquella ciudad después de san Marcos, desempeñó con insigne virtud el ministerio pastoral.


* En Viena de Francia, san Pascasio, Obispo, preclaro por la doctrina y santidad de vida.


* En Ravena, san Maximiano, Obispo y Confesor.


* En Cortona de Toscana, santa Margarita, de la tercera Orden de san Francisco, que con admirable penitencia y copiosísimas lágrimas lavó incesantemente las manchas de su vida pasada. Su cuerpo, milagrosamente incorrupto, despide un olor suavísimo, y, esclarecido con frecuentes milagros, es allí mismo honrado con gran veneración.


Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


El celo por la salvación de las almas.
Orad por toda la Iglesia.


ORACIÓN
Oh Dios, que al confiar a San Pedro, vuestro Apóstol, las llaves del reino de los cielos, le disteis el poder de atar y desatar, concedednos por su intercesión la gracia de ser librados de las cadenas que nos sujetan al pecado. Vos, que siendo Dios, vivís y reináis por todos los siglos de los siglos.



Fuentes: Martirologio Romano (1956),






"DONDE NO HAY ODIO POR LA HEREJÍA, NO HAY SANTIDAD".
Padre Frederick Faber

A quienes les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a quienes no se los perdonen, les quedarán sin perdonar.

 Juan 20:23





"Quien a vosotros escucha, a Mí me escucha y quien a vosotros rechaza, me rechaza a Mí; ahora bien, quien me rechaza a Mí rechaza a Aquel que me envió" (Lucas 10, 16).


18 Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y Las puertas del infierno jamás prevalecerán contra ella.


19 A tí te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra, será atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será desatado en los cielos.… Mateo 16:18

































































































































































































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